Un control habitual de la presión arterial resulta fundamental para asegurarse que esta se mantiene dentro de los límites, puesto que unos niveles demasiado altos o bajos pueden tener consecuencias muy negativas para la salud, aumentando la probabilidad de sufrir complicaciones cardiovasculares y renales.
Más allá de este control, los expertos advierten de que la elección del momento también resulta fundamental, puesto que nuestro cuerpo sufre variaciones a lo largo del día. Así, si se opta por hacerlo por la mañana, es importante que se haga al menos una hora después de levantarse y antes de desayunar o de tomar la medicación, en caso de estar en pleno tratamiento médico.